Si se inventara hoy, sería mejor


Las actualizaciones de software y hardware, los avances en términos de interfaces y los siempre nuevos dispositivos moviles llevan a los evangelizadores de la tecnlogía a pensarla de manera mesíanica, todopoderosa, salvadora. Con la llegada de este Iluminismo 2.0 pareciese que el campo se divide entre creyentes y herejes- los que dan todo por la nueva fe de los ordenadores y los que, negados, se aferran a un pasado que ya no existe.




Como me reconozco del primer grupo, me llamó la atención este articulo de Juan Villoro en la revista "El Malpensante", de Colombia. En esta nota- cortita- el autor se pregunta si es realmente lo tecnologico lo que nos fascina o la novedad: ¿Qué pasaría, entonces, si la impreta no hubiese existido nunca y hubiesemos pasado, de las tablas de arcilla a las pantallas táctiles del Iphone? ¿Llamarían nuestra atención las hojas de papel de la misma manera que hoy nos fascina el Kindle de Amazon? ¿Le daríamos el nombre de "revolución" al formato de libro si fuese un invento posmoderno?
Por primera vez el conocimiento se asociaría con el tacto y con la ley de gravedad. El invento aportaría las inauditas sensaciones de lo que solo funciona mientras se sopesa y acaricia. La lectura se transformaría en una experiencia física. Con el papel en las manos, el lector advertiría que las palabras pesan y que pueden hacerlo de distintos modos.

Paradojicamente a lo que plantea el autor se puede encontrar de manera digital, en la edición online de la revista "El Malpensante".

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